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(No title)

Con tanto abandono acumulado, este blog ha ido ganando peso en mi conciencia, esa lista de crueldad inofensiva, constante oscilación de ideas nocturnas. Pero hoy fue la estocada última y fue acompañada con un destello de dignidad, esta noche soñé con el viejo Freud, así es, con un traje en color café, un puro y esa mirada de loco triunfal. Como todos, le he dado vueltas al asunto con la pregunta ¿Por qué? Y he cometido el clásico, he buscado (y encontrado) en mi día, razones que me hayan hecho soñar con Freud y tal vez eso es maña porque me hace no pensar en mi inconsciente pero bueno, eso es material de otras angustias. Pues bueno, quiero compartir la posible presencia de Freud en mi día de ayer y en estos días, más allá de su presencia constante en mi oficio.

Ayer estuve buscando en internet una página para comprar unos puros (un encargo) y vi puros, puros y puros, tal vez eso tenga que ver con el viejo Freud, pero también fui al cine (un montón de tiempo de no ir) y vi 20, 000 days on earth con nuestro amigo Nick Cave. En una escena en particular lee un viejo testamento y última voluntad que hizo en su juventud, en donde dona todo su dinero al museo de Nick Cave; eso me recordó algo que había estado pensando en todo el día: hay una carta que Freud manda a su prometida donde dice que le acaba de complicar la vida a alguien que todavía ni existe y se refiere a sus biógrafos. En ese momento Freud había quemado un montón de papeles y documentos personales, acto que obviamente debió representar un dolor de cabeza a sus biógrafos. Es importante resaltar que si mal no recuerdo cuando Freudo hizo eso y escribió esa carta, andaba dando tumbos por la vida, sin rumbo ni futuro, angustiado, intentando sacar la cabeza del agua, Nick Cave tampoco era la gran estrella que es hoy cuando hizo su testamento. No solo me asombró el parecido entre uno y otro sino que a uno lo haya pensado y al otro lo haya visto en el cine. Y no, no voy a donar mi fortuna al museo Carlos Eduardo Leal y tampoco frustraré la vida de mis biógrafos, ni la facilitaré, seguiré intentando vivir mi vida y la verdad es que esas pretensiones, al menos a mí no me van.

En el sueño, iba a un congreso (tal vez el congreso de la ARPAC que está próximo) y ahí andaba él, con su puro y curiosa tranquilidad. hablábamos y me comentaba que todavía veía pacientes, no muchos pero que tenía trabajo clínico de todos modos. Dentro de la conversación me platicó que estaba vendiendo un diván, que si me servía me lo daba y aquí lo curioso es que yo estoy vendiendo mi antiguo diván, compré uno nuevo y el otro está a la venta.

…ok, las señales son estas: yo, al igual que el Freud soñado estoy vendiendo mi diván, se me ha ocurrido (sin pensar, aunque suene raro) escribir que yo no seré arrogante como Nick Cave ni como Freud pero ¿Por qué es necesario aclararlo? ¿Me sentiré en un momento como el de ellos cuando dijeron esas cosas o me sentiré con un futuro como el de ellos? Mientras escribía todo esto me equivoqué en el nombre de Freud (que gracioso suena) y escribí Freudo, cuando lo vi lo primero que pensé fue “Eduardo” y las líneas que siguieron, cuando digo lo que Freud”o” hacía mientras escribía esa carta usé la expresión “sacar la cabeza del agua”, expresión que uso al hablar de mi en el doctorado.

¿Alguien quiere comprar un diván… o un ego inflado?

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